| Una fiesta en honor al Libertador, que nació junto al pueblo en revolución |
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| Sábado, 24 de Julio de 2010 19:16 |
(Dtto. Capital, 24-07-2010/Prensa Fondas).- Al son del tambor y las arengas revolucionarias, la alegrÃa y el espÃritu luchador de BolÃvar, inspiró a servidoras y servidores públicos del Ministerio del Poder Popular para la Agricultura y Tierras, quienes hicieron de la marcha, iniciada en la esquina de Carmelitas en la caraqueña Av. Urdaneta, una verdadera fiesta itinerante que llegó hasta las inmediaciones del Panteón Nacional para celebrar el natalicio del Padre de la Patria. Los pasos firmes y decididos de miles de venezolanas y venezolanos cimbraron las calles de la capital, para dar un mensaje claro y contundente a las oligarquÃas, que en su embestida apátrida se han rendido a los planes conspirativos del imperio norteamericano para amenazar el proceso revolucionario; un mensaje que se desbordaba en las gargantas, con humor, con pasión y conciencia: "estamos en el campo / apoyando al productor / fuera pitiyanqui / escuálido impostor", es sólo una entre muchas consignas que han de sembrar en el oÃdo de la burguesÃa, una respuesta digna a su estrategia de traición al sueño del Libertador. "BolÃvar vive y vive, la lucha sigue y sigue", es una verdad que en este dÃa, 24 de julio, conmemorando el natalicio de Simón José Antonio de la SantÃsima Trinidad BolÃvar y Palacios hace 227 años, el pueblo venezolano, unido entrañablemente a su lÃder, Comandante Presidente Hugo Chávez, le canta a su patria. Y con estos cantos y bailes, al ritmo de la alegrÃa, como un latir gigantesto y trepidante, llegó el pueblo hasta el Panteón. Mientras afuera servidoras y servidores públicos del MPPAT, comprometidos con la consolidación del Socialismo Agrario, vivÃan y expresaban su alegrÃa por la resurrección de BolÃvar en la conciencia de su pueblo, al interior del magno recinto hizo su arribo el pabellón nacional; la bandera confeccionada por manos venezolanas para ser digna investidura del sarcófago en el que descansa el Padre de nuestra primera Independencia. Durante este acto, en el que se retiró simbólicamente la bandera de siete estrellas de la urna de BolÃvar, El Comandante Chávez anunció enfáticamente: "Que lo sepan los terroristas, que lo sepan los burgueses venezolanos, que lo sepa Uribe y su ejército de terroristas, que lo sepan los terroristas de Israel. Yo sé, estoy condenado a muerte, pero no me importa, si yo tuviera que morir y derramar mi sangre en esta tierra, estoy dispuesto (…) no voy a ceder ante el chantaje y las amenazas". Y alertando asà sobre el plan conspirativo diseñado en EE.UU. en connivencia con su gobierno oligarca aliado en Colombia, el mandatario pidió a su pueblo que de la misma manera no ceda ante los chantajes y urdimbres proimperialistas. De esta manera, el pueblo que es Gobierno y el Gobierno que es el mismo pueblo, recuerda a aquél quien a pesar de haber nacido en una cuna de oro, renunció a la riqueza y se dio a la lucha por la dignificación del oprimido, por la expulsión del invasor; a quien a pesar de haber perdido a sus padres a la edad de 9 años, encontró la fortaleza para convertirse él mismo en Padre de millones de almas sedientas de libertad y de Patria. 200 años después, su lucha continúa, porque el pueblo despertó y ahora ve a través de sus pupilas. El Libertador ahora toma la bandera hecha por su propio pueblo; un pueblo que a su vez, ha tomado la espada de BolÃvar para decirle a quienes quieren dominarlo, "Y no... y no... y no nos da la gana, de ser una colonia norteamericana; y sÃ... y sÃ... y sà nos da la gana, de ser una potencia suramericana. (FIN/Armando Robledo) |

















