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IMG_0007 No puede conocerse la verdadera realidad de un compatriota hasta haber palpado de cerca las condiciones de pobreza y abandono que padecen. Una cosa es ver una foto o leer una nota en la prensa escrita o en la televisión, y otra muy distinta es respirar la miseria en su propio dominio, allí donde la realidad no es una imagen estática o una serie de símbolos escritos, sino que tiene cara de niño famélico, y es tan triste y agobiante que uno no puede sino preguntarse ¿por qué esos activistas de los derechos de los animales que están tan preocupados por el sufrimiento de las langostas no se preocupan mejor por los niños que sufren frente a sus propias narices?

Bastó una ligera ojeada a la comunidad de Santa Bárbara, en el estado Miranda, para que este humilde servidor se percatara (una vez más) de la increíble necesidad que padecen algunos venezolanos, algo que desde la comodidad de nuestras oficinas parece una realidad lejana, casi increíble. Pero eso no es lo peor. Lo peor es reconocer que esa miseria tiene responsables bien definidos, y que ésta (la miseria) convive con la verdadera prosperidad, lo que genera un contraste que realza la percepción de la pobreza.

Pablo Páriba, habitante del sector de Santa Bárbara, recibió un financiamiento por parte de la gobernación del estado Miranda para la construcción de su casa. Digo financiamiento, por decir una palabra, pues el fulano crédito parece más bien un chiste: 15 mil bolívares. Yo no sé demasiado de costos de materiales de construcción, pero no hace falta ser un genio para percatarse de que 15 mil bolívares no alcanzan para construir una casa. Por supuesto, Pablo no terminó su casa, y ahora vive en un lamentable rancho a medio construir que no cumple con los requisitos mínimos de higiene y comodidad. Un rancho de una habitación de cuatro por cuatro metros, sin baño, y casi sin techo, donde los hijos de Pablo y su mujer, incluyendo un bebé recién nacido, se arreglan como pueden.

¿Esas son las casas que ofrece tu gobernación, Radonski? Por que si son esas, creo que las doñas de la oposición deberían verlas, a ver si se les despierta ese profundo sentido de la piedad cristiana que siempre les ha caracterizado, a ver si soportan la cruda realidad cara a cara, realidad de la que tú, amiguito, eres culpable, sí, culpable, por tus políticas ineficaces. En vez de andar reuniéndote con ganaderos multimillonarios para trazar proyectos agropecuarios de un país que sólo existe en tu imaginación y la imaginación de la Mesa de los difuntos, porque no te das un paseo por Santa Bárbara y visitas el rancho de Pablo ves el estado en el que viven para que pongas los pies en la tierra, papá, y te des cuenta que con 15 mil bolívares no se construye nada. Eso deberías hacer.

Sin embargo, no todo es desolación en Santa Bárbara. La Revolución ha tomado cartas en el asunto y, a través de la Gran Misión Vivienda Venezuela, ya se han construido 11 viviendas dignas para los habitantes del sector. ¡Dignas! Radonski, se trata de ofrecer al pueblo venezolano viviendas dignas, no ranchos, ni limosnas; casas, donde las familias puedan vivir, no sobrevivir, ¿sí se entiende la cosa?

Y para que veas, Radonski, que el pueblo no es tonto y no necesita de tus limosnas, te cuento que en Santa Bárbara existe un Consejo Comunal revolucionario que ha comenzado a organizarse para llevar adelante varios proyectos socioproductivos. Fíjate que la comunidad ya tiene una bloquera donde trabajan sus mismos habitantes, y donde se fabrican los bloques con los que la Misión Vivienda construye las casas. O sea, Radonski, que es el mismo pueblo organizado quien con el respaldo de la Revolución construye su propio bienestar, construye el país que tú no puedes o no quieres ver. Porque no se trata de aupar el desarrollo individual otorgando créditos individuales, se trata de aupar la organización popular y el desarrollo colectivo, cosa que espero alguna vez entiendas. La Revolución no da limosnas, la revolución lleva conciencia, conciencia de lo poderosa que puede ser la organización popular.

Y eso por contarte algo, para no aburrirte (porque sé que te aburren los logros del poder popular) con los nuevos proyectos de la comunidad, como el reciente financiamiento otorgado por Fondas al Consejo Comunal para la elaboración de un galpón de gallinas ponedoras y demás. Pues a diferencia de tu populista proyecto personal, las políticas del Presidente Chávez van mucho más allá de otorgar casa digna y también incluye el desarrollo productivo, garantía de empleo y de buen vivir para el pueblo.

Lo último que sí te voy a contar, Radonski, es que lo que tu estropeaste, la Revolución lo recupera. El rancho ese que le dejaste a Pablo será sustituido por la Gran Misión Vivienda, por una casa digna, palabra que quizás conozcas pero que con toda seguridad no entiendes.

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