propuesta3_agrovenezuela
boton_flores1
0800_cultivo
propuesta3_venezueladeverdad
propuesta3_contratacionespublicas

propuesta3_reflexionesdefidel

AV Radio!

radio online
There are no translations available.

 carlitostr5La reciente nube de polvo mediático levantada por el ex presidente de Venezuela, Carlos Andrés Pérez, quien aún después de muerto sigue caminando, como sugería uno de los tweets de Roberto Hernández (¡un tipo genial, el Roberto!), ha puesto de manifiesto la lamentable condición que atraviesa la oposición venezolana, que, al no encontrar cercanas referencias políticas y morales, necesitan endiosar al Carlucho, urgidos por el deseo de encontrar un cuerpo moral e ideológico de referencias para hacer frente al cada día más robustecido sistema de paradigmas y héroes morales y políticos con los que cuenta la revolución. En pocas palabras: que la oposición, consciente o no de su necesidad de un nuevo sistema de creencias y paradigmas político-morales, necesita nuevos dioses, porque los antiguos se le han muerto, que diría Nieztsche.

Lo más cumbre del asunto es que fueron los mismos adecos (y copeyanos) quienes lograron derrocar a Carlos después de los golpes militares fallidos. Tal como le ocurriera al César, al que sus amiguitos esperaron afuera del Senado para hundirle en la barriga unas cuantas puñaladas y luego endiosarlo, a CAP lo esperaron en una corte para juzgarlo por varios delitos (que no le faltaban, por cierto) para hoy endiosarlo, y llevar sus restos por todo el bulevar del Cafetal hablando de dignidad y democracia.

El ayer criminal hoy es llevado a los altares de la democracia, y gente como Teodoro habla del talante democrático y de la “dignidad estoica” de CAP. Hace tan sólo cinco años, hablar de dignidad para referirse a Carlos Andrés era algo casi impensable. Pero claro, CAP todavía estaba vivo.  Como siempre, mi abuela tiene razón: “después de muerto todo el mundo es bueno”. Y es que, en efecto, la muerte confiere al individuo cierta aura de bondad y luz que borra todos sus crímenes y errores ¡Y mira que los de CAP fueron bastantes!

Pero, aunque parezca impiadoso, a mi no se me olvidan los errores y crímenes de Carlos, y no me alegra su muerte, ni creo que sus restos deban ser dejados a los coyotes, como era el deseo de Creonte para el cuerpo de su hermano; pero tampoco se me olvida que CAP fue una pesadilla de la cuarta república, en cuya espalda pesan las vidas perdidas de muchos venezolanos, y que el paquetico llenó de hambre al pueblo venezolano, mientras Carlucho seguía caminando y dando la mano.

Vaya barajita la que elige la oposición venezolana para armar su álbum moral y político de héroes y paradigmas. (FIN / Aquiles Zambrano)

barraroja_NUEVOcon0800cultivo_nuevo