Tuesday, 10 January 2012 10:15
Para Almeida en su conuco “Don Omar”, una de las opciones que desarrolla bajo términos de la agricultura sustentable es la lombricultura, explicó que este procedimiento consiste en la crianza y el manejo de lombrices en condiciones de cautiverio para obtener el producto de su excremento (comúnmente llamado humus) y las lombrices como fuente de proteína para los cultivos.
“En la siembra es importante contar con la lombricultura, trabajar con las lombrices, específicamente, con las rojas californianas porque se adaptan a los climas, con esta práctica recogemos mucha materia orgánica como lo es el desecho animal, el cual es descompuesto por la lombriz y podemos lograr dos tipos de abono: líquido o sólido, que pueden ser usados en todo tipo de cultivo y protege a los suelos”.
“Durante los primeros años en que comencé a implementarla, me veían como un “loco”, pero esa mentalidad está cambiando, y actualmente se explota esta técnica, porque los productores se han visto en la necesidad de apegarse a los mecanismos y opciones que identifican a la agricultura sustentable, y quien aún no esté convencido va a tener que usarla, porque ya, hoy en día, los productos tóxicos, prácticamente, no están haciendo nada ante los ataques de los insectos, tarde o temprano tienen que sumarse al trabajo agrícola que proteja al hábitat”, expresó Almeida.
El trabajo no es sencillo, pero arroja resultados favorables al ambiente, según Almeida, lo más complicado es conseguir la alimentación de las lombrices, recomienda hacerlo con excremento de caballo, porque produce un humus líquido de mejor calidad para los cultivos, también sirve el de cabra e incluso ciertos desperdicios de alimentos del ser humano, siempre y cuando no sean de frutos cítricos porque daña al cultivo de la lombriz.
Actualmente, el Conuco “Don Omar” produce el humus sólido y líquido, los cuales sirven para cualquier tipo de planta, brindándole una mejor fertilización y más proteínas a los suelos.
Este productor agroecológico, dejó claro, que gracias a los vientos de cambios de la Revolución Bolivariana en materia ambiental se inspiró, en cuerpo y alma, para producir alimentos sanos respetando los ciclos naturales de los cultivos para vivir viviendo. (Fin / Morela Escalona)











