Wednesday, 09 November 2011 22:23
(Aragua, 09-11-2011/Prensa Fondas).- Más de 10 meses han transcurrido desde que se inició oficialmente la Gran Misión Agrovenezuela (GMAV) y con ella nació la esperanza del sector agroproductivo del país que ha experimentado una transformación trascendental en la historia de la nación bolivariana. Miles de pequeños y medianos productores han sido beneficiados en los diversos ciclos de siembra, planificados estratégicamente para ofrecer a la población una alternativa laboral que conjugue la sistematización, industrialización, almacenamiento, transporte y comercialización de los procesos agrícolas para llevarle al pueblo alimentos de alto valor nutricional y a precio justo.
La GMAV persigue una serie objetivos en pro de beneficiar a los sectores que históricamente han sido manipulados, engañados y extraídos de sus espacios naturales para abarrotar a las ciudades de áreas marginales, poniendo en práctica la llamada “agricultura de puertos”, donde el oficio del campo había quedado sólo en manos de unos pocos, promoviendo aún más la desigualdad en los vastos llanos venezolanos.
Desde la pequeña comunidad de La Chispa en el municipio Zamora del estado Aragua, la familia Vásquez tiene una nueva perspectiva de vida gracias al beneficio que recibió Jesús Vásquez para la siembra de cambur.
“Nosotros tenemos muchos años trabajando allí en el sector y jamás nos habían tomado en cuenta para nada, con esta ayuda no sólo se beneficia mi núcleo familiar si no que generamos empleo” comentó Vásquez tras haber sido beneficiado por el Fondo para el Desarrollo Agrario (Fondas) para la siembra de rubros frutales.
Enfatizó que la ayuda que recibió es sumamente importante para el progreso del país, porque no tenía la capacidad económica para empezar a trabajar y el gobierno le tendió la mano para arrancar.
Aunque los resultados locales de la GMAV puedan parecer bajos ante los nacionales, para las comunidades campesinas y productores de las zonas más rurales, son de gran impacto. Hoy, miles de venezolanos que permanecieron desamparados vuelven a alzar su frente y ponen a volar sus sueños, acompañados de una labor revolucionaria que ofrece más que financiamientos, ofrece calidad de vida y felicidad colectiva. (Fin/César Arenas)












