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Thumb_Hijos_de_Triba_(Táchira, 16-09-11/Prensa Fondas)Oculto entre las montañas forradas de hortalizas del estado Táchira, en un pueblito conocido por la veneración a la Virgen del Carmen, se encuentra un refugio para niños especiales que bien puede ser considerado como modelo de las políticas de inclusión y protección social lideradas por el comandante Chávez.

Antiguamente administrado por una congregación de monjas que abandonó el país y hace dos años asumido por la Revolución Bolivariana por medio del Ministerio del Poder Popular para las Comunas, la Unidad de Protección Integral Hijos de Táriba lleva a cabo su anónima pero titánica labor en el mero corazón del Cobre, pueblito andino cuya principal actividad económica es la producción de hortalizas, y donde la Gran Misión AgroVenezuela, a través del Fondo para el Desarrollo Agrario Socialista (Fondas), próximamente pondrá en funcionamiento un centro de acopio para la comercialización y distribución de hortalizas.

Fue así como los servidores y servidoras del Gobierno Bolivariano conocimos el refugio Hijos de Táriba, donde hoy se albergan quince niños y niñas con discapacidad que por alguna lamentable razón, fueron abandonados a su suerte cuando apenas eran unos bebes.

Pepe, por ejemplo, fue abandonado en el centro de San Cristóbal siendo un bebé de apenas tres años; hoy tiene 26. Pepe sufre de síndrome de Down, pero su vocación por el orden y la limpieza puede enseñarle unas cuantas cosas a los buhoneros del centro de Caracas. Cuando Pepe pasa junto a una silla fuera de lugar, Pepe se detiene y con precisión milimétrica, devuelve la silla a su sitio y prosigue su marcha.

El popular Pepe es el responsable de la limpieza del comedor luego que los demás niños comen. Su rigor y método, la forma en la que Pepe barre y refriega hasta el último centímetro del comedor, la forma en la que alinea sillas y mesas en perfectas escuadras, es un espectáculo que sorprende al ojo citadino, acostumbrado al caos urbano y a sus inevitables consecuencias. "Hasta la milicia ha venido a ver como Pepe hace el comedor", comentó Nancy de Pernía, directora del refugio.

Los servidores y servidoras del Gobierno Bolivariano tenemos mucho que aprender de los Hijos de Táriba, de los hombres y mujeres que día a día laboran en estas instituciones anónimas perdidas entre las montañas andinas.

En gratitud al apoyo brindado y cumpliendo con las directrices del comandante Chávez según la cual las instituciones públicas deben servir de agentes de desarrollo en las regiones donde operan, el Fondas ha donado a la Unidad de Protección integral Hijos de Táriba una planta eléctrica y un equipo de sonido para apoyar la incasable labor de dicho refugio.

El compromiso es llevar adelante este tipo de iniciativas para, así, cumplir con la palabra del nuestro Libertador Simón Bolívar: "llevar al pueblo la mayor suma de felicidad posible". (FIN/Aquiles Zambrano)


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